Un carguero vasco se parte en Baiona

DONOSTIA.Pasaban las 10.00 horas y el carguero vizcainoLunoesperaba frente a la entrada del puerto de Baiona a recibir el permiso de entrada. El fuerte temporal de viento y mar había retrasado la operación durante horas hasta que, finalmente, los responsables portuarios autorizaron la operación. Fue en ese momento cuando se sucedieron los acontecimientos.Lunoavisaba de un "fallo eléctrico total" que habría provocado la rotura de uno de los motores del navío. Pese a los intentos del piloto del puerto de Baiona de controlar la situación, las enormes olas y el fuerte viento provocaron que el carguero chocara violentamente contra el dique sur del puerto labortano, partiéndose en dos y dejando atrapados a sus once miembros de la tripulación, así como al piloto portuario.

"Ha sido muy difícil acceder al barco, porque el mar lo movía mucho y hemos tenido que esperar a que bajara la marea para poder acercarnos lo suficiente", explicaba el alcalde de Angelu, Jean Espilondo, que confirmaba que las doce personas rescatadas se encontraban "en buen estado". "Han sido trasladados al Hospital de Baiona, donde han sido dados de alta. Uno de ellos tenía una herida en la frente y se le han tenido que dar algunos puntos. Ahora se encuentran en un hotel y mañana -en referencia a hoy- volverán a España", explicaba.

Lunoes un buque carguero construido en 1994 por Astilleros Murueta cuyo puerto base es el Puerto de Tenerife. A las 19.30 del martes partió del Puerto de Pasaia con once tripulantes, de los cuales dos eran vascos -de Barakaldo y Getxo-, cinco gallegos, un cántabro, un asturiano, un catalán y un cubano. El carguero había permanecido un mes en Pasaia, donde se había sometido a trabajos de reparación en los Astilleros Zamacona, aunque no trascendió la causa de aquella avería. En el momento del siniestro, el carguero se dirigía a Baiona a cargar placas de acero.

 

ESCAPE DE GASOIL.Con todos los tripulantes a salvo, la preocupación se centró entonces en la fuga de combustible. Según explicó el alcalde de Angelu, Jean Espilondo, a media tarde de ayer se habían vertido ya "15 toneladas" al mar, mientras que otras 15 se encontrarían "en la popa" de la embarcación, parte más dañada, al estar siendo permanentemente golpeado contra el dique. Espilondo celebró que las 70 toneladas restantes que contenía el buque se encontrarían en la proa, zona que se encuentra "encallada en la playa" y que "apenas ha sufrido daños". Asimismo, señaló que el armador del buque había puesto a disposición de las autoridades los planos del carguero, lo que estaba "facilitando el trabajo". El Ayuntamiento estaba estudiando ayer la técnica con la que hacer frente al gasoil vertido, ya que el estado de la mar estaba dificultando las tareas de limpieza.

Además, el "fuerte y desagradable" olor a combustible obligó a las autoridades a establecer un "perímetro de seguridad" alrededor de la playa. Asimismo, se activó el plan Polmar contra la contaminación.

Otra de las cuestiones en las que trabajaba Espilondo era en cómo retirar el barco del dique. "Tenemos dos opciones: trabajar en el agua mismo o desmontarlo fuera del agua. Estamos barajando los problemas técnicos y pronto adoptaremos una decisión", precisó.

El ministro francés de Transportes, Frédéric Cuvillier, en declaraciones a la prensa en la playa de Angelu, a unos cientos de metros de las dos partes en las que se partió el navío, rindió homenaje a los servicios de rescate e hizo hincapié en que "no hay que lamentar ninguna víctima" pese a que la operación se tuvo que hacer "en unas condiciones dantescas, deplorables", con fuertes vientos y un gran oleaje. Cuvillier apuntó que el barco había sido revisado "recientemente", que no se habían detectado anomalías y que el armador debía examinar su estado actual, bajo la supervisión de la Prefectura Marítima del Atlántico. Cuvillier avanzó que el BEA, el organismo francés especializado en los accidentes de transporte, y su equivalente en Madrid van a llevar a cabo sendas investigaciones sobre el siniestro.